martes, 18 de enero de 2011

Papitas aliñás

Ni que decir que mi abuela era capaz de hacer siete comidas con un solo ajo. Desde luego eso era necesario en aquellos tiempos en que se tenía más de un hijo y España salía de una postguerra. El ingenio de aquellas amas de casa se debía no solo al  número de hijos y al poder adquisitivo de cada familia, sino también a la ubicación de los pueblos.

Mi abuela era oriunda de Ronda, una hermosa ciudad de la provincia de Málaga anclada en la serranía, al que el pescado llegaba por aquel entonces por la conocida carretera de San Pedro Alcántara, despues de multitud de curvas. Por aquella carretera que por aquel entonces no era lo que es hoy en día, los arrieros transportaban en burro, el pescado fresco obtenido en las playas malagueñas y tardaban un día entero en hacerlo llegar a los comercios, motivo por el cual las amas de casa debían utilizar su ingenio y maestría para cocinarlos y hacer de ellos unos auténticos manjares.

Por eso los platos resultantes eran de superior calidad a los que se hacian en la costa, donde la frescura del mismo no hacía necesaria su cocción.

En las tabernas de la época, la mujer del tabernero ofrecía con el vaso de vino unas tapas dignas del mejor gourmet: asadura con tomate, tapita de conejo, carne con tomate, callos, aceitunas aliñadas y pescadito frito o incluso tres boquerones en vinagre que dejaban al parroquiano contento y le abrían el apetito para pedir otra ronda.

Cuando mi abuela emigró a Buenos Aires, no perdió la costumbre de su cocina rondeña y aunque tuvo que adaptarse a los ingredientes de allí, siguió utilizando el ajo y el vino para sus salsas y guisos.

Esta receta tan sencilla como sabrosa ha sido desempolvada de mi memoria gracias a mi tio Paco que ha despertado en mi incosnciente aquel olorcillo a vinagre que flotaba en la candela de mi abuela....

- Papas fritas
- Ajo
- Perejil
- Sal
- Pimentón dulce
- Un chorreoncito de vinagre

Se cortan las patatas a tiras finas para freir. Aparte se hace un majadito en el mortero (hoy en día este artilugio lamentablemente se está dejando de utilizar).
En él se habrá echado el ajo, perejil, pimentón y el chorreoncito de vinagre. Una vez mezclado se echa sobre las patatas calientes.